LA POTABILIZACIÓN DE AGUA EN POBLACIONES


En términos generales, el agua es potable cuando puede ser consumida sin riesgos para la salud. Las condiciones que debe cumplir para no representar un riesgo están reguladas. En Argentina, mediante el Código Alimentario Argentino (CAA) y los códigos de agua provinciales.

Según el CAA, toda agua que se destine al consumo humano “no  deberá contener sustancias o cuerpos extraños de origen biológico, orgánico, inorgánico o radiactivo en tenores tales que la hagan peligrosa para la salud. Deberá presentar sabor agradable y ser prácticamente incolora, inodora, límpida y transparente” (Cap. XII).

Dado que el agua extraída de la red, ríos, pozos u otras fuentes normalmente contiene partículas en suspensión, malos olores y sabores, microorganismos (bacterias, virus, protozoos, etc.) y en algunos casos sólidos disueltos en exceso (arsénico, nitritos, nitratos, etc.) es necesario purificarla mediante una planta potabilizadora apropiada.

PROBLEMA: TURBIDEZ

SOLUCIÓN: FILTRO RÁPIDO y ULTRAFILTRACIÓN.

Muchas localidades del país, especialmente del Litoral argentino, se surten mayormente de agua superficial proveniente de rios con elevada TURBIDEZ, como el Paraná, el Uruguay y el Río de La Plata.

Para eliminar turbidez, comercializamos numerosas tecnologías, particularmente FILTROS RÁPIDOS y ULTRAFILTRACIÓN, soluciones compactas y de rápida instalación, que permiten potabilizar cualquier volumen de agua.

Normalmente se emplean filtros rápidos para eliminar las partículas de mayor tamaño, y ultrafiltración para las más pequeñas, de tipo coloidal. Por ello, pueden combinarse ambas tecnologías en una serie filtrante de mayor a menor capacidad de filtración.

Los FILTROS RÁPIDOS son, fundamentalmente, cilindros cargados con distintas capas de ANTRACITA, GRAVA Y ARENAde granulometría variable, que retienen toda partícula cuyo tamaño supere los 40 micrómetros (el diámetro de un cabello humano). Los filtros empleados para limpiar el agua de las piscinas son de este tipo.

En muchos casos, la turbidez del agua no puede ser removida completamente con filtros rápidos, debido a que las partículas a filtrar son demasiado pequeñas. En estos casos se recurre a la ULTRAFILTRACIÓN.

Los sistemas de ultrafiltración son la solución ideal para tratar agua con elevada turbidez y entregar agua tratada perfectamente cristalina. Por esto, son empleados para potabilizar agua superficial con alto contenido de coloides, como ocurre con los ríos Paraná, el Uruguay y el Río de La Plata.

Un equipo de ultrafiltración está integrado, fundamentalmente, por MEMBRANAS semipermeables, que permiten el pasaje de agua pero no de los sólidos suspendidos que esta contiene. Frente a los sistemas de coagulación, floculación y decantación (la parte más visible de las plantas potabilizadoras para poblaciones, observables como grandes contenedores de agua), presenta importantísimas ventajas:

  • Fiables: al ser medios de filtración física, resultan considerablemente más confiables que cualquier otra tecnología para garantizar la calidad del agua tratada, ya que no depende de reacciones químicas y su eficacia está asegurada ante condiciones de ingreso variables.
  • La calidad del agua tratada permanece invariable ante variaciones de las características del agua a tratar, por las razones mencionadas arriba.
  • Compactos: requieren de poco espacio y obra civil, por no demandar cisternas de contacto y decantación.
  • Diseño modular: admiten la colocación de módulos equivalentes en paralelo, nucleados a una misma lógica de funcionamiento.
  • Económico: son menos costosos que una planta de coagulación-floculación-decantación equivalente, (considerando armonía con el entorno, ausencia de olores y ruidos, funcionamiento automático incluyendo extracción de barros, etc.).
  • Barrera biológica: debido al pequeño tamaño de poro de las fibras que componen los módulos, son capaces de filtrar microorganismos, por lo que opera muy bien como barrera biológica, promoviendo el consumo de agua segura y protegiendo las membranas de ósmosis inversa y nanofiltración contra el bioensuciamiento.
  • Los módulos MF y UF son tolerantes al cloro, peróxido y otros oxidantes.
  • No generan barros tóxicos, cuya disposición suele ser un problema en otras tecnologías de tratamiento.
  • Operan a baja presión, minimizando el consumo energético.

PROBLEMA: SALINIDAD

SOLUCIÓN: ÓSMOSIS INVERSA

Cuando no existen fuentes superficiales viables, por limitaciones de distancia, contaminación, volumen u otras razones, la provisión de agua potable a la población debe realizarse a partir de acuíferos (yacimientos de agua subterráneos), como el Puelche y el Guaraní. La ventaja de estas fuentes de agua suele ser la ausencia de turbidez, pero en la mayoría de los casos existe una contrapartida incluso más problemática: altas concentraciones de sólidos disueltos, como el ARSÉNICO y los NITRATOS.

El caso del arsénico es particularmente problemático en nuestro país, donde existen amplias áreas, en muchos casos densamente pobladas, con altas concentraciones: Buenos Aires, Santa Fé, Córdoba, Entre Ríos, Chaco, Santiago del Estero, etc.

El consumo de arsénico en aguas de bebida durante largos períodos de tiempo se ha asociado a una enfermedad denominada Hidroarsenicismo Crónico Regional Endémico (HACRE), que se caracteriza por presentar lesiones en piel y alteraciones sistémicas cancerosas y no cancerosas.

Actualmente, la tecnología con mejor performance para desalinizar agua es la ÓSMOSIS INVERSA. En dicho sistema, una bomba de alta presión impulsa el líquido contra la superficie de una MEMBRANA filtrante, que debido a su permeabilidad selectiva permite el pasaje de agua pero rechaza los sólidos disueltos que esta contiene.

Aunque existen otras tecnologías, su empleo, en la mayoría de los casos, resulta poco aconsejable debido a los siguientes factores: mantenimiento (implican un gasto importante en productos químicos, altamente tóxicos y corrosivos), calidad del agua tratada (es variable), operación (son equipos sumamente complejos de operar y mantener, demandando personal especializado y altamente capacitado) y efluentes (generan residuos peligrosos, que requieren un tratamiento especial), entre otros.

Las plantas desalinizadoras más grandes de Argentina y del mundo emplean ósmosis inversa (p. ej. la desaladora de Sorek, en Israel, con una capacidad de tratamiento de agua marina de 624.000 m³/día).

PROBLEMA: MICROORGANISMOS

SOLUCIÓN: UV, CLORO, IONIZACIÓN

Según la OMS, “los riesgos para la salud relacionados con el agua de consumo más comunes y extendidos son las enfermedades infecciosas ocasionadas por agentes patógenos como bacterias, virus y parásitos (por ejemplo, protozoos y helmintos).” Independientemente del origen, superficie o perforación, es necesario asegurar la inocuidad microbiológica del agua.

La tecnología de desinfección que ha demostrado mejor performance, por economía, inmediatez del efecto y fiabilidad, es la luz ULTRAVIOLETA. Esta produce rupturas en el ADN de los microorganismos irradiados, eliminando de manera inmediata el 99,9% de las amenazas, con una inversión en capital reducida y un costo operativo ínfimo.

Debido a que el tratamiento mediante UV no posee efecto residual, si el agua tratada será conducida por cañerías contaminadas y/o permanecerá estancada en un tanque/envase, es necesario un tratamiento adicional, con acción residual. A tal fin, se dosifican pequeñas cantidades de CLORO o se recurre a la IONIZACIÓN con plata.

Cuando el destino del agua tratada es la red de suministro público, como es usual, la cloración es necesaria y obligatoria por ley, independientemente de cualquier otro procedimiento complementario.

La ionización solo es aplicable para agua envasada, cuando se desea evitar el sabor del cloro y derivados. Los iones de plata penetran en el núcleo de los microorganismos, uniéndose a varias partes de la célula como el ADN y el ARN, proteínas y enzimas respiratorias, impidiendo el funcionamiento normal de estos sistemas celulares. Con esto se interrumpe el crecimiento celular y el desarrollo de los microorganismos, provocando su muerte.